Abraza la bella dama, a aquel torpe hombre, cuyos ojos esconden tantos sueños quebrados por el fluír del tiempo.
El hastío hizo de él un ente sin sueños que mostrar. Guardándose toda belleza que solo el humano puede entregar.
Nunca dijo que alguna vez quiso, solo se hizo el que no tenía nada en su pecho.
Pero latía de tal forma su corazón que no nunca supo como explicarlo.